Pueblo costero de Chuao hace frente a la crisis venezolana con una red de pesca

Albañiles, cocineros, comerciantes y hasta maestras reservan su cupo para cada 40 días salir con su red a pescar y llevar algo de comida a sus hogares en la localidad costera de Chuao, estado Aragua, en el norte de Venezuela, un pequeño pueblo que otrora fue famoso por su gran producción de cacao, y que no está exento de la crisis que enfrenta el país.

«Ahora todo el pueblo pesca aquí por ser un pueblo costero, la segunda actividad más importante era la pesca, después del cacao, pero ahora yo me atrevo a decir que es la principal, porque para casi todas las familias es una vía que asegura algo para comer», dijo a Sputnik la maestra Rosa Hidalgo, de 38 años.

El macabí es el pescado más común en la zona, y según explicó José López, de 19 años, los pobladores han inventado diversas formas de cocinarlo para no cansarse de su sabor.

«El macabí tiene muchas espinas, pero lo que hacemos es congelarlo, y una vez comienza a descongelarse, con una cucharilla se le saca la pulpa y así se prepara como pollo o incluso en albóndigas, para variarle un poco el sabor, también hay quienes lo hacen ahumado», agregó, mientras alistaba un puesto itinerante en el que vende los fines de semana hamburguesas y perros calientes.

En Chuao, un pueblo fundado hace más de 400 años, habitan 2.331 personas, de acuerdo con el censo realizado en el año 2011, y más de mil salen a pescar para comer.

Lanchas en el puerto

«Hay 80 lanchas, y salen con unos 10 o 15 pescadores; cada jornada son dos días, el primero sales por la madrugada pescas mar adentro y vuelves al día siguiente y terminas de pescar frente a la costa de Chuao y ahí va entrando el otro grupo. Somos 21 grupos y uno sale a pescar cada 40 días, es decir: ese día tenemos que hacer lo del mes», explicó Oswar, albañil y pescador de 53 años.

Con suerte en estas costas también se consigue pescar atún, dorado, pargo, jurel y catalana.

«Todo depende si te toca una buena luna», afirmó Néstor, otro pescador, quien aseguró que cuando hay luna llena se necesita suerte para conseguir algo «porque los peces se esconden».

Trueque de pescado

Los pescadores explicaron a Sputnik que como las ventas han caído, intercambian su mercancía por otros alimentos.

«En Choroní vendemos el pescado, también en Maracay (capital del estado Aragua, situada a unas dos horas de Chuao), o lo cambiamos por harina pan, leche, arroz, pasta; también (por) aceite para el motor de la lancha, y así», sostuvo Oswar, quien explicó que para comprar leche necesita unos 15 kilos de macabí.

Consolación Escobar de 71 años cambia los pescados que-le regala su-sobrino por otros artículos principalmente alimentos

Concepción Escobar, de 71 años, también era pescador, pero un accidente cerebro vascular lo incapacitó, y desde entonces depende de lo que pesca su sobrino Miguel para comer.

«Yo era pescador, ahora dependo de Miguel; lo que me trae lo congelo y cuando vienen los del Gobierno me lo cambian: un kilo de pescado por un producto, si tienes tres kilos te dan tres paquetes de arroz, o un arroz, una leche y una harina pan [harina de maíz precocido, utilizada en Venezuela para preparar la arepa, un bollo típico] y así», relató.

Escobar explicó que los alimentos que distribuye el Gobierno a bajo costo, conocidos como CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), no se compran en Chuao en bolívares (moneda local), sino en pescados.

Una de las calles de Chuao

Todo cuesta más

Para ir a Chuao no hay carretera, solo se logra llegar caminando por la montaña o en 30 minutos en lancha desde Choroní, también estado Aragua.

Esto trae como consecuencia que comprar alimentos procesados, productos de higiene personal o medicamentos, cueste hasta tres veces más que en Caracas.

«Aquí una harina pan puede costar hasta 20.000 bolívares (cuatro dólares, mientras en Caracas su precio es equivalente a 1,5 dólares aproximadamente)», afirmó.

Pescadores en el puerto

Al caer la tarde las personas se acumulan cerca del puerto para pedirle a los que llegan en sus lanchas al menos un par de pescados, a lo que estos responden arrojando unos cuantos para que los atajen.

«Algunos niños esperan que les regalen un pescado para poder comer, porque, aunque en su casa alguien pesca, muchas veces no llega a final de mes, y con estos apagones mucha gente ha tenido que botar lo que tenía congelado», dijo Escobar, en referencia a los dos grandes cortes de energía eléctrica que sufrió Venezuela en el mes de marzo, que dejaron sin luz a gran parte del país.

Salar el pescado para preservarlo sin refrigerarlo dejó de ser una opción.

«¿Cómo vamos a salarlo?, si un kilo de sal cuesta más que un kilo de pescado; no vale la pena, no queda más opción que lanzarlo al río o comerse casi que en un día lo que se tenía para la semana», explicó a Sputnik Susana Fuentes, residente de la zona.

En este pueblo resulta casi imposible comunicarse vía telefónica; las fallas que en la capital se hacen cada vez más frecuentes, en Chuao son una constante.

«Que haya señal de Movilnet (empresa de telefonía móvil que pertenece a la estatal de telecomunicaciones Cantv) es un milagro, pero internet ni pensarlo; aquí en Chuao yo creo que retrocedimos en las comunicaciones unos 15 años», agregó Fuentes.

Entre el pescado, las ganancias que aún deja el cultivo de cacao, y el consumo de un alimento exótico, conocido como fruto de pan o ñame de palo, que crece por doquier en la zona y que sirve para prepararse en caldo como verdura, o como postre, los habitantes de Chuao sobrellevan la crisis económica que enfrenta su país y que amenaza con agudizarse en 2019.

Venezuela comenzó a sumergirse en una crisis económica desde finales de 2014, ante la caída del precio del barril de crudo, que representa la principal fuente de sus ingresos.

Esto se sumó a numerosos escándalos de corrupción y a las sanciones que desde 2017 ha impuesto el Gobierno de Estados Unidos, las cuales han afectado no solo la venta de petróleo y oro, sino también el refinanciamiento de la deuda del país.

De acuerdo con el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, Venezuela podría cerrar 2019 con 10.000.000% de inflación y un retroceso de hasta 25% de su Producto Interno Bruto.

Magda Gibelli

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