¿Qué es el lumbago?

El dolor lumbar o lumbago, es un cuadro extremadamente frecuente. Si bien puede tener distintas causas es generalmente un cuadro benigno y autolimitado, pero no por eso menos molesto e incapacitante.

Casi todas las personas van a sufrir lumbago alguna vez en su vida. Este cuadro de dolor en la columna puede ser desde muy leve y pasajero hasta muy invalidante, de horas o hasta meses de duración.

La columna vertebral está formada por un conjunto de huesos llamados vértebras, uno encima de otro. Entre las vértebras están los discos intervertebrales, sitio de origen de las hernias de núcleo pulposo. Estos elementos rodean un canal que contiene la médula espinal, estructura nerviosa que lleva los mensajes entre el cerebro y sus músculos.

Cada paciente puede sufrir de cuadros de lumbago distintos entre sí, pero por lo general es un dolor a nivel de la columna lumbar, que puede irradiarse a la zona glútea. En ocasiones el dolor es de inicio lento, o a veces brusco después de un movimiento, constante o intermitente. Por lo general disminuye con el reposo y empeora en el día y con el ejercicio. En la gran mayoría de los casos (90%) se resuelve sin mayor intervención en algunos días o semanas.

Entre las causas de dolor lumbar, la más frecuente es por degeneración de la columna, fenómeno conocido como artrosis o espondilosis lumbar, que por lo general se da en pacientes de mayor edad. También puede ocurrir después de movimientos específicos como agacharse o levantar algún peso, o después de algún ejercicio de intensidad mayor a la normal. Otra causa de dolor es la originada en el disco intervertebral. Este disco funciona como un amortiguador entre cada cuerpo vertebral. Puede sufrir una rotura en su periferia extruyéndose su contenido al canal medular y causar la compresión de algún nervio de su médula, esto es lo que generalmente la gente llama una hernia en la columna o ciática (hernia del núcleo pulposo). En estos casos el dolor no está localizado sólo en la zona lumbar, también va a sentir un dolor en una extremidad inferior, como una corriente o un hormigueo, que incluso puede llegar a los dedos de los pies. Entre las causas más raras de lumbago están las enfermedades infecciosas y tumores, entre otras, que pueden producir un dolor diurno y nocturno, decaimiento y/o fiebre, que debe hacerle consultar con su médico a la brevedad.

Estudio y diagnóstico

Su médico, después de preguntarle por sus síntomas procederá a realizar un examen físico de su columna, con palpación de diferentes zonas en su espalda y zona lumbar. Le solicitará realizar ciertos movimientos de flexión, extensión y rotaciones de su columna, además de un examen neurológico, que tiene como fin evaluar la función de sus nervios. Esto en general basta para los cuadros clásicos de lumbago en los cuales no hay otros factores de riesgo que hagan pensar en patologías asociadas que requieran de mayor estudio.

Respecto al estudio con imágenes, no es absolutamente necesario solicitar algún estudio complementario en todos los casos. Su médico definirá si es justificable realizarse algún examen como una radiografía, según los hallazgos en la historia clínica y examen físico. La solicitud de la resonancia magnética se basa en que este estudio puede mostrar las estructuras de la columna con mucho mayor detalle que la radiografía, como médula espinal, nervios, ligamentos, músculos. Sin embargo en la mayoría de los casos de lumbago no se justifica solicitar este examen.

Tratamiento

En general el tratamiento del lumbago consiste en 3 pilares fundamentales: el tratamiento conservador, la kinesioterapia y el tratamiento quirúrgico.

El tratamiento conservador del lumbago consiste en la modificación de las actividades que desencadenen el dolor, baja de peso, realizar ejercicio aeróbico y de fortalecimiento muscular y terapia medicamentosa para aliviar el dolor tales como: analgésicos, antiinflamatorios, y un relajante muscular. En ocasiones, según las condiciones del paciente, se puede indicar un analgésico-narcótico, pero que no es tratamiento habitual de primera línea.

El tratamiento con kinesioterapia es muy importante y consiste en una serie de ejercicios de elongación y fortalecimiento de su columna realizada por un kinesiólogo, que están destinados a fortalecerla y desinflamarla. Además se le aplicará calor local, corriente de baja intensidad, entre otras, como medidas adicionales desinflamatorias y para tratar el dolor.

Por último está el tratamiento quirúrgico. Hay que aclarar que la gran mayoría de los pacientes, por su tipo de dolor lumbar, NO son candidatos a cirugía. La opción quirúrgica solo se considera cuando el tratamiento no quirúrgico no ha dado resultados por lo menos por 6 meses, cuando se ha identificado claramente el origen del dolor y cuando este es susceptible de ser operado. Las cirugías más frecuentes son la fijación de la columna (artrodesis) y discectomía (extraer la hernia extruida). En algunos casos como infecciones, tumores y otros, la opción quirúrgica puede ser la primera opción de tratamiento.

Prevención

La prevención es como siempre una parte muy importante. Esta consiste en realizar ejercicios aeróbicos como caminata, natación o bicicleta. Este ejercicio debe realizarse al menos 30 minutos al día por 4 veces a la semana como mínimo. También se debe tener precaución al levantar pesos. Esto debe hacerse manteniendo su espalda recta al agacharse y doblando sólo sus rodillas. Además su postura en el trabajo debe ser la adecuada, tanto al estar de pie como sentado.

Debe mantenerse de bajo peso. El sobrepeso u obesidad produce mayor sobrecarga sobre las estructuras de su columna, inflamándose y generando mayor dolor.

Evite fumar. La nicotina hace que su columna envejezca antes.

5 ejercicios eficaces contra el Lumbago

Los músculos abdominales y los de la zona lumbar son los dos ‘pilares’ que sujetan la columna. Si los trabajas a diario con los ejercicios que te proponemos los fortalecerás y serán más inmunes al dolor. Practícalos también cuando sospeches que el esfuerzo que acabas de hacer ha sido excesivo o has permanecido mucho rato sentada(o) y notas las lumbares rígidas.

Al principio repite solo 3 o 4 veces cada ejercicio y ve aumentando poco a poco y no deben producirte dolor.

1. Un masaje para las lumbares

Despega la espalda del suelo poco a poco desde los glúteos hasta las lumbares de forma que quedes apoyado en hombros y pies. Coloca una pelota blanda en la zona lumbar y balancea tu espalda suavemente sobre ella durante 30 segundos.

2. Estira los músculos y separa las vértebras

Colócate de rodillas sentado sobre los talones. Lleva el cuerpo poco a poco hacia delante hasta que las manos y los antebrazos queden completamente apoyados en el suelo. Deja caer la cabeza entre los hombros y mantén el estiramiento unos 30 segundos. Incorpórate y repite.

3. Arquea la columna y descansa las lumbares

Sitúate a cuatro patas. Toma aire y, mientras lo sueltas, redondea la espalda con el abdomen apretado y la cabeza entre los hombros. Vuelve a la posición original relajando el abdomen.

4. Lumbares más flexibles y más fuertes

Sitúate de pie con las piernas abiertas a la anchura de las caderas, el abdomen apretado y la espalda recta. Levanta los dos brazos y ve inclinando el cuerpo hacia delante hasta que tronco y brazos queden en ángulo recto con las piernas. Sube poco a poco.

5. Alivia contracturas de forma suave

Acuéstate con las piernas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Lleva la pierna derecha hacia el pecho tomando la rodilla con las manos hacia ti. Aguanta 30 segundos, baja y cambia de pierna.

Pablo Wagner H.

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