Se estrecha el cerco contra Venezuela

En la edición del viernes pasado de este semanario nuestro editor Miguel Salazar escribió: “Urgente. Varios países latinoamericanos desconocerán la reelección de Nicolás Maduro a partir del 10D. Buscan cerrar el cerco y preparan acciones conjuntas desde Brasil, Colombia y Guyana”. Los hechos parecen confirmar esta apreciación. Desde Brasil y Colombia se han producido declaraciones y movimientos en los últimos meses que apuntan en esa dirección. Veamos.

UNA BOMBA DE TIEMPO LISTA PARA ESTALLAR

Al referirse a Venezuela el nuevo embajador de Colombia en los EEUU, Francisco Santos dijo, en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS) de Washington, el pasado 18 de septiembre: “Se han oído voces sobre operaciones militares unilaterales. Creemos que debe darse una respuesta colectiva a la crisis pero también creemos, déjenme ser muy claro, que todas las opciones deben considerarse. Y que el régimen de Maduro deber ser presionado política, económica y estratégicamente en todos los niveles(…) Venezuela es un narco estado que tenemos cerca, donde hace escala gran parte de la droga que llega a Estados Unidos, Europa y África (…) Colombia no seguirá haciéndose de la vista gorda ante esta creciente catástrofe y no seremos pasivos”. Los colombianos intentan añadir al tema de la “crisis” migratoria el “falso positivo” del tráfico de drogas, del cual por cierto, el vecino país es principalísimo protagonista. Al culminar su intervención en el CSIS, el inefable “Pancho” Santos definió la situación en Venezuela como “una bomba de tiempo lista para estallar”.

Carlos Holmes Trujillo

BRASIL Y COLOMBIA: EL VIEJO TRUCO DEL “GLOBO DE ENSAYO”

El 28 de octubre, un día después de la elección de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil, el diario “Folha de Sao Paulo” publicó citando una fuente diplomática colombiana, que el gobierno de ese país habría sugerido al presidente electo de Brasil, “derrocar mediante una acción militar al gobierno de Nicolás Maduro”. Inmediatamente, el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, desmintió la especie y en un escueto comunicado señaló que su gobierno “busca a partir de acciones políticas y diplomáticas regionales y multilaterales contribuir a crear las condiciones para que más temprano que tarde el hermano pueblo de Venezuela pueda vivir nuevamente en democracia y libertad». Cuando el río suena.

Iván Duque

DIPLOMACIA DEL SIGLO XXI

En unas declaraciones que el presidente Iván Duque ofreció al diario El Tiempo de Colombia el pasado 19 de noviembre, afirmo que: “El gobierno de mi antecesor no reconoció los últimos resultados electorales en Venezuela. Yo tampoco, como muchos otros países de la región. ¿Qué quiere decir eso? Que en enero, cuando entre el nuevo periodo del dictador con esa apariencia de formalidad, no vamos a hacer la pantomima de seguir manteniendo relaciones diplomáticas con un régimen que está violando la Resolución 1373 de Naciones Unidas, alojando terroristas en su territorio; y segundo, no vamos a premiar a un criminal de lesa humanidad que sistemáticamente está lacerando a su pueblo. Por ahora con Venezuela hay una relación consular y de negocios, como ocurre en este tipo de circunstancias”. Añadieron un nuevo tema a la narrativa para justificar la agresión contra nuestro país: “guarida de terroristas”. En su afán de liderar la arremetida contra Venezuela, se adelantó el presidente colombiano a declarar el desconocimiento al gobierno del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, lo cual ocasionó disgusto en otros gobiernos de la región que habían insinuado tomarían una posición similar a la neogranadina y que hoy se encuentran revisando esa postura, incluso hasta en el Grupo de Lima. El presidente colombiano calificó en una sola declaración al Jefe de Estado de Venezuela de: dictador, cómplice de terroristas y criminal de lesa humanidad. ¡Viva la Diplomacia del siglo XXI!

Jair Bolsonaro y Ernesto Araujo

BRASIL, BRASIL, BRASIL

Si una característica ha observado históricamente la diplomacia brasileña es el elevado nivel de profesionalización de su personal. Es por eso que causó sorpresa el anuncio del presidente Jair Bolsonaro, al designar a Ernesto Araujo como el Ministro de Relaciones Exteriores de su gobierno. El nuevo canciller tiene más de 20 años de servicio en Itamaraty, pero nunca se ha desempeñado en misión diplomática alguna, ni en posiciones de relevancia. Se atribuye su nombramiento, al intenso lobby que con su padre hiciera el diputado federal Eduardo Bolsonaro, uno de los más beligerantes parlamentarios contra Venezuela, quien en repetidas oportunidades ha dicho que la cancillería brasileña “es uno de los ministerios donde más arraigada está la ideología marxista y donde habría un rechazo mayor al nuevo presidente”. Del nuevo ministro de exteriores brasileño se conocen sus opiniones sobre diversos temas gracias a su blog “Metapolítica 17”, desde donde con frecuencia revela su condición de evangélico “convicto y confeso”, espacio en el que publicó un artículo el pasado 23 de septiembre con el título “Viva a polarizacao” (Viva la polarización), en el que al referirse a Venezuela sostiene:

Eduardo Bolsonaro

“Por supuesto que no hay personas enteramente buenas y personas completamente malas, aunque algunas se esfuerzan bastante en un sentido o en otro, pero eso no significa que se deba prohibir a las personas de defender el bien si no presentan certificado de santidad. Si usted llega para tratar de impedir a los sujetos de agredir a un niño y ellos le dicen: ´pero la semana pasada le dio un peteleco a su hermana’, usted retrocede y admite: ‘de hecho, no tengo derecho a intervenir’. Si algunos países pretenden organizar a través de la OEA una intervención humanitaria en Venezuela, deben detenerse pensando: ‘ah, pero en 1965 la OEA intervino en la República Dominicana perjudicando el proceso democrático de aquel país’. Así nunca nadie haría nada en defensa del bien, así el bien desaparece a favor de la moderación, del juicio exento, de la cautela. Si las personas deseosas de combatir por el bien se acobardan y se avergüenzan porque no son perfectas, ¿quién luchará? Y si, al levantarse la mano contra el mal se vinieron contadas a los gritos de ¡Esperar! ¡No vamos a radicalizar! ¡No vamos a polarizar! ¿Van a retroceder?

Los malos quieren que los buenos no luchen porque no son enteramente buenos. O bien quieren que los buenos no luchen para no polarizar. En cualquier caso, los malos se quedan con el terreno entero para ellos, pues no tienen ningún problema de conciencia, y no necesitan una situación polarizada, ya que el centro moderado es de ellos y los favorece de la misma manera.

¿Entre salud y enfermedad debe haber moderación y equilibrio? ¿Entre la justicia y el crimen debe haber paz y unión?”.

Bueno, bueno. El pasajero se saca por la maleta. Entre buenos y malos ¡Que Dios nos agarre confesados!

BOLSONARO NO QUIERE NADA CON LA MUD

Al referirse a la oposición venezolana el diputado Eduardo Bolsonaro afirmó: “No quedaría sorprendido si hubiera un juego de cartas marcadas, pues la Mesa de la Unidad Democrática es una falsa oposición que posterga el régimen dictatorial de Maduro”. En la oposición venezolana están de fiesta los sectores más radicales y antidemocráticos que promueven más sanciones y una intervención militar contra nuestro país. Consiguieron otra importante fuente de financiamiento.

 PERLITA AL CIERRE

De Guyana lo último que nos dijeron es que su presidente, David Granger, se encuentra en Cuba tratándose una severa afección de salud. Quien se mete con Venezuela…

José Gregorio Rodríguez

Jotaerre577@gmail.com

 

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