Sucedió en mayo de 1968

Los acontecimientos, transformados en una suerte de ideal romántico y utópico, siguen muy presentes en pleno siglo XXI.

Corría la primavera del 68 y la ciudad de París era escenario de uno de los acontecimientos que marcó la historia contemporánea de Francia. El mismo se llamó Mayo francés y fue caracterizado por una sucesión de huelgas y protestas espontáneas. Este suceso tuvo comienzo un Viernes 3 de Mayo, cuando un grupo de estudiantes se reunió en la Plaza de la Sorbona, dentro del histórico Barrio Latino para protestar en contra del sistema universitario. Allí comenzó a unirse gente provocando la presencia inevitable de la policía la cual concluyó por detener a una serie de estudiantes.

Estos hechos generaron una convocatoria aún mayor, siendo miles de estudiantes y trabajadores los que protestaban y hacían huelga. Esto provocó un gran enfrentamiento con la policía que bajo las órdenes de Charles de Gaulle se multiplicaba cada vez más. El resultado fue terrible, dado que se generó una batalla campal contra la policía y posteriormente una huelga general de estudiantes y diez millones de trabajadores franceses, paralizando el país por completo y siendo impulsadas principalmente por la Confederación General del Trabajo (CGT).

De este modo el Gobierno era símbolo del enemigo del pueblo, debido a la cantidad de arrestos cometidos (se estima que superaron las 450 personas) y la presencia de la policía, la cual se la culpaba de generar ataques violentos contra los manifestantes (aproximadamente 500 heridos según las cifras oficiales y otros 500 policías heridos).

Fue así como el 13 de Mayo la policía abandona las calles, los estudiantes son liberados, pero el fuego ya está encendido, de modo que los huelguistas se unen para ocupar la Sorbona, decorándola con banderas rojo y negras con retratos de Marx, Lenin, Mao, Fidel Castro y el Che Guevara bajo el eslogan más representativo: Interdit d’interdire (prohibido prohibir). Simultáneamente, se ocupó la Escuela de Bellas Artes, la cual se dedicaba a realizar afiches en contra de la burguesía que irónicamente luego fueron adquiridos por ricos coleccionistas.

Tras un mes de protestas y una secuencia de huelgas que literalmente frenaron el país, se logra la calma mediante la esperada disolución de manifestaciones en el momento en que se obtuvo una promesa acompañada por mejores salarios y condiciones para los trabajadores. De este modo se logró remover completamente las huelgas que representaron el sentimiento de rebeldía y en parte el anarquismo de los manifestantes.

Consecuencias del mayo francés de 1968

El mayo francés de 1968 supuso un acontecimiento de difícil clasificación. Al considerarse un hecho bastante espontáneo, sin un objetivo fijo y compuesto por muchos grupos sociales con diferentes intereses, es muy difícil discernir si finalmente tuvo éxito o no. Si usamos como hilo conductor su oposición al gobierno de Charles de Gaulle, antes mencionada, la victoria del movimiento no fue completa.

El Presidente se negó a dimitir a pesar de las presiones, pero sí aceptó convocar unas elecciones. En éstas, los aliados de De Gaulle ganaron de nuevo, pero él siguió siendo enormemente criticado y considerado como una figura anclada en el pasado que debía dar paso a las nuevas generaciones. Finalmente, De Gaulle renunciaría a la presidencia casi un año después de los eventos de mayo de 1968, en abril de 1969, después de perder un referéndum y de que su plan de reformas fuera rechazado por el Senado, muriendo un año después. Por lo tanto, en el ámbito político, aunque Charles de Gaulle acabó dejando la presidencia, no se puede decir que el movimiento tuviera un gran éxito.

Se produjeron algunas reformas, sobre todo a partir de 1969, pero la conflictividad laboral continuó siendo muy intensa en Francia y en otros países donde también tuvieron lugar protestas de distinta consideración tras los estallidos de París, como Suiza, la República Federal Alemana, Estados Unidos o México, entre otros, tampoco se produjeron importantes cambios tras su final.

Por otro lado, después de la convocatoria de elecciones, el movimiento fue perdiendo fuerza paulatinamente y, al mismo tiempo que los trabajadores volvían a sus puestos y los estudiantes a las aulas, el Gobierno central recuperó poco a poco el control de la situación. Se retomó el control de la Sorbona y se tomaron diversas medidas de represión para que no se volvieran a producir desórdenes. Así, por ejemplo, se declararon ilegales numerosas organizaciones de izquierda y cualquier concentración considerada peligrosa fue duramente reprimida, como la que se produjo el día de La Bastilla, semanas después del fin de mayo de 1968. Pasados los meses de junio y julio de 1968, se produjeron muy pocos cambios y la revolución de mayo de 1968 tuvo muy poco efecto en términos políticos.

Sin embargo, si lo miramos desde una perspectiva social y cultural, las protestas de mayo de 1968 se convirtieron en todo un mito, en una suerte de representación de una época. Visto a la vez como la última gran revolución romántica en busca de la libertad individual y social y, al mismo tiempo, como una visión de los peligros que se pueden esconder dentro de los movimientos sociales de tipo anárquico, el mayo del 68 sigue siendo uno de los referentes más importantes de la segunda mitad del siglo XX.

JLM

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