Tom Wolfe y el nuevo periodismo

A propósito de la muerte a los 88 años de quien es considerado como uno de los grandes de esta corriente

Para entender mejor el concepto es necesario establecer que el término “periodismo” en inglés es “journalism”, el cual hace referencia a la prensa escrita y antes de la aparición de internet. Al periodismo de radio y televisión se le conoce como “broadcast journalism” y al de internet “cyber journalism”.

Tom Wolfe

El nuevo periodismo es una corriente que, según el periodista y autor Marc Weingarten, nace en 1962 y finaliza en 1977. Es una tendencia de incluir a la literatura en el periodismo y contar las historias de una manera más personal y subjetiva, dejando atrás la objetividad de las preguntas sacramentales (quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo), por considerarlas insuficientes a la hora de relatar u opinar sobre algún hecho noticioso y acercarse más al lector llevándole datos y detalles que a él le puedan interesar más.

Esta corriente se dio principalmente en Estados Unidos, aunque hay algunas manifestaciones en otras partes como Latinoamérica. Tiene antecedentes en algunos escritores norteamericanos, destacándose Truman Capote con su A Sangre Fría, obra en la que relata el asesinato de una familia de campesinos en un pueblo del estado de Kansas, utilizando como fuente informativa a los propios asesinos, condenados a muerte y posteriormente ejecutados.

Sin embargo, se considera como padre del nuevo periodismo a Tom Wolfe, periodista y escritor estadounidense, quien trabajando para la Revista New York en 1965 escribió un artículo en el que critica y se burla de la publicación oponente The New Yorker y de su director William Shawn. Fue un trabajo innovador, polémico y exitoso. Obviamente, Wolfe tuvo que lidiar con los elogios, la crítica y el contraataque de sus desde entonces enemigos periodísticos.

Pues bien, la corriente nace en medio de una década convulsionada para Estados Unidos y el mundo. Era la época del hipismo, del amor libre y de la Guerra de Vietnam. Había mucho que contar y había que hacerlo de una manera diferente al periodismo tradicional estadounidense. Fue ahí cuando surgieron otros periodistas como Jimmy Breslin, Gay Talese, Hunter S. Thompson, Joan Didion, John Sack, Michael Hern y un veterano de las letras como lo era el escritor Norman Mailer. Algunos de ellos fueron defensores y exponentes de la contracultura de la época y hasta participaron en movimientos como el antibélico que surgió por la participación de su país en el conflicto del sudeste asiático.

La manifestación del nuevo periodismo en Latinoamérica tuvo también sus antecedentes en la década de los 50, años antes del fenómeno literario del boom latinoamericano, con La Operación Masacre del argentino Rodolfo Walsh, en la que narra su visión del terrorismo de Estado durante la dictadura en su país. En los 60, escritores como Octavio Paz en México, Mario Vargas Llosa en Perú y Gabriel García Márquez en Colombia, entre otros, hicieron nuevo periodismo al lado de sus carreras literarias.

Así, el nuevo periodismo dejó un legado en esta actividad profesional y en la sociedad en general, cuyas secuelas están presentes en el periodismo actual en los diferentes medios de comunicación. Al terminar la corriente, esta influyó inmediatamente en los llamados por el escritor Robert Boynton “nuevos nuevos periodistas”, quienes utilizan la técnica de infiltración para obtener mejor material a la hora de escribir y producir sus trabajos. El nuevo periodismo y su generación de periodistas fueron los ojos, los guías y hasta la conciencia de su época.

Rodrigo Rodríguez Morales

 

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