Las Verdades desde Trafalgar Square

Israel y El Reino Unido: Si todavía alguien alberga reservas sobre alegaciones de una obsesiva influencia del Estado israelí en asuntos internos del Reino Unido (UK), solo analizaremos un incidente insólito que terminó con la renuncia de la jefa del Departamento (de Estado) de Desarrollo Internacional (DfiD). El episodio reemplazó –por el momento– el escándalo de las “latas sexuales”. Resulta que la Sra. Patel visitó a Israel para unas “vacaciones” de dos semanas pero mantuvo en secreto varias reuniones concertadas con oficiales del Gobierno israelí cuyo objetivo fue conseguir financiamiento del DfiD para proyectos civiles del ejército israelí en los Altos de Golán. El problema es que Patel no informó a la primera ministra Theresa May y cuando finalmente confesó a la Sra. May olvidó mencionar que también tuvo más reuniones con los israelíes en UK. Tampoco informó al secretario de Estado para Asuntos Exteriores.

The Guardian pregunta: ¿qué es lo que quería Israel con la Sra. Patel de origen hindú y que es lo quería ella? Resalta la influencia e intervención del grupo de lobby: Conservadores Amigos de Israel cuyo líder es Lord Polak quien organizó los encuentros de Patel con el primer ministro Benjamín Netanyahu, el director general del Ministerio israelí del Asuntos Exteriores, Yuval Rotem y Gilad Erdan, el encargado de seguridad pública, asuntos extranjeros e información. Antes del fiasco la Sra. Patel era candidata para futura líder del Partido Conservador.

El rol de UK en el mundo después de Brexit: Fintan O’Toole es un conocido comentarista irlandés. Empieza un artículo con la opinión de un cronista francés del siglo XIV sobre la dificultad de negociar con los ingleses cuyos diplomáticos utilizan el truco bien conocido de esquivar preguntas comprometidas pretendiendo no entender la pregunta. Aunque no sea el caso hoy día con los diplomáticos británicos negociando la salida de UK de la Unión Europea (UE), O’Toole mantiene que sus maestros políticos han vuelto a los viejos trucos. Pero para los europeos la pregunta más comprometida o embarazosa que deben preguntarse los británicos hoy es simplemente: ¿cuál es el lugar del Reino Unido (UK) en el mundo? Los británicos proclaman unas proyecciones obviamente evasivas de un UK gloriosamente global. El resto del mundo responde: ¿en qué globo piensa UK que está viviendo? El autor señala como muestra de botón el desorden del Gobierno británico en el cual tres ministros que tratan directamente con el mundo de afuera han metido la pata: el secretario de Estado de Defensa, el secretario de Estado para Asuntos Exteriores, y la del departamento de desarrollo internacional. Dos de ellos ya dimitieron y el otro, el errático Boris Johnson, ha perdido su credibilidad por declaraciones públicas sobre el encarcelamiento en Teherán de una ciudadana británica-iraní acusada de ser espía. El marido de ella insiste que ella estaba de vacaciones mientras el ministro alega que daba un curso de periodismo con la consecuencia que los iraníes podrían aumentar su condena. El irlandés piensa que es una indicación de patrones más profundos dentro del ser británico que perjudica su posición en el mundo: es una farsa ya que tanto EEUU como las ex colonias como Australia y la India han encontrado su propio camino económico y UK ya no les interesa.

The Financial Times (FT) publicó un artículo interesante escrito por Michael Penfold un profesor venezolano-irlandés titulado: “el esquema de Venezuela para manipular una elección”. Trata de contestar la pregunta: ¿por qué del éxito del Gobierno en las elecciones regionales del mes pasado dadas las dificultades que enfrenta la gente diariamente para conseguir lo esencial? La respuesta, alega, está en el sistema de votación y un “nuevo sistema sofisticado de clientelismo político” gracias al acceso a los subsidios alimenticios. Cuenta que los subsidios alimenticios están controlados por medio de los CLAPs y tarjetas electrónicas que hay que poner al día periódicamente. Penfold alega que 70% de la población está afiliada de una manera u otra a las tarjetas que contiene información sobre el acceso del individuo a la vivienda pública y otros servicios sociales. Entonces el Gobierno organiza la renovación de la tarjeta para coincidir con las elecciones. Días antes de la elección establecieron puntos de renovación cerca de los centros de votación. Entonces crea la impresión entre la gente que la renovación de sus tarjetas es condicional al salir a votar. Otros dijeron que tuvieron que dejar sus tarjetas electrónicas en los “puntos rojos” y volver a buscarlos solamente después de depositar su voto. Doy fe de que en el pueblito donde estaba el 15 del mes pasado la comida de los CLAP sí llegó durante la elección pero no oí nada de la manipulación de tarjetas sino quejas de la inconsistencia de las entregas.

Patrick O´donoghue

Patrick.vheadine@gmail.com

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