Un nuevo hogar para Chernóbil u otra maravilla del mundo

El próximo 26 de abril se cumplen 32 años del accidente de Chernóbil sucedido en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin (a 3 km de la ciudad de Pripyat, actual Ucrania) Aquel día, durante una prueba en la que se simulaba un corte de suministro eléctrico, un aumento súbito de potencia en el reactor 4 de esta central nuclear produjo el sobrecalentamiento del núcleo del reactor nuclear, lo que terminó provocando la explosión del hidrógeno acumulado en su interior.

Básicamente se estaba experimentando con el reactor para comprobar si la energía de las turbinas podía generar suficiente electricidad para las bombas de refrigeración en caso de fallo (hasta que arrancaran los generadores diésel). La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsados, 4​ materiales radiactivos y/o tóxicos, que se estimó fue unas 500 veces mayor que el liberado por la bomba atómica arrojada en Hiroshima en 1945, causó directamente la muerte de 31 personas y forzó al gobierno de la Unión Soviética a la evacuación repentina de 116.000 personas provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europa Central y Oriental.

Después del accidente, se inició un proceso masivo de descontaminación, contención y mitigación que desempeñaron aproximadamente 600.000 personas denominadas liquidadores en las zonas circundantes al lugar del accidente y se aisló un área de 30 km de radio alrededor de la central nuclear conocida como zona de alienación, que sigue aún vigente. Solo una pequeña parte de los liquidadores se vieron expuestos a altos índices de radiactividad.

No se cumplieron las normas establecidas por el OIEA, los soviéticos fueron poco dado a seguir esos lineamientos pese a los continuos reclamos de la Agencia. No alertaron a los países vecinos en forma inmediata y aceptaron la ocurrencia del accidente cuando Finlandia les pidió explicaciones por los altos niveles que se estaban detectando. Igualmente, no aceptaron, de inmediato las ayudas internacionales.

Por eso es que responsabilizo a la “arrogancia” de las autoridades soviéticas de este gran accidente. Cuando uno gerencia una actividad de esa naturaleza el sentido común te dice: “Asesorate con los expertos”

Este accidente ocasionó una moratoria de más de 20 años en la construcción de nuevos reactores, tiempo que ha servido para que la industria revise a profundidad el diseño y las normas de seguridad. Se puede decir que aprendieron, de forma dramática, la lección.

Usando helicópteros se arrojaron toneladas de arena, Arcilla, Plomo y Boro. El Boro absorbente de neutrones, evitaría que se produjera una reacción en cadena. El plomo estaba destinado a contener la radiación gamma y el resto de materiales mantenían la mezcla unida y homogénea. Cuando el 13 de mayo terminaron las emisiones, se habían arrojado al núcleo unas 5.000 toneladas de materiales.

El Sarcófago nunca fue pretendido para ser una estructura de contención permanente, a pesar de rumores, al contrario. Su deterioro continuo aumentó el riesgo de radiactividad que filtraba al exterior. Actualizaciones posteriores incluyeron vías para acceso de techo, reparaciones de techo, la instalación de un sistema de control del polvo, y la instalación de un control de sistema. Se estima que hasta el 95% del contenido radiactivo original del Reactor 4 se conservan dentro de las ruinas del edificio de reactor.

Las autoridades nucleares de Ucrania siempre estuvieron consientes que ese “Sarcófago” sería temporal por su incapacidad de contener las emisiones radiactivas mas allá de una década, de manera que en 1992 iniciaron una licitación internacional para la construcción de una estructura que podría garantizar una seguridad “radiactiva” por mas de 100 años.

Paradójicamente, la empresa francesa que gana el contrato ofrece una estructura que revoluciona la ingeniería mundial, no solo por su estructura sino por la metodología a usarse para poder colocarla encima de una zona altamente radiactiva sobre la cual y alrededor en menos de 500 metros no se podía exponer a los trabajadores.

Tanto el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo como los administradores del proyecto -entre los que se contaba el gigante estadounidense de la construcción Bechtel, Électricité de France y la organización sin fines de lucro Instituto Memorial Batelle creían que las condiciones para la labor eran totalmente inadecuadas.

Pero el riesgo de no hacer nada era demasiado grande: no intervenir significaba quizá dejar abierta la posibilidad de otra catástrofe en Chernóbil.

La pregunta era: ¿Cómo se puede construir una estructura radiactivamente segura, extremadamente pesada y voluminosa de 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo y más de 30.000 toneladas?

Por eso adoro la Ingeniería; el problema no era calcular y construir un nuevo “Sarcófago” sino como hacerlo en el área mas peligrosa del mundo desde el punto de vista Radiactivo.

Por supuesto, ningún profesional “No suicida” se emplearía en este proyecto.

La solución final fue construir un arco por partes en un área cercana, pero segura.

Para minimizar la exposición a la radiación que sufrían los trabajadores, decidieron erigir la vasta estructura a 300 metros del sitio del accidente y moverla a su emplazamiento final una vez estuviera completo.

Los segmentos del sarcófago, en realidad, se construyeron y ensamblaron en Italia. Luego se enviaron por barco y camión hasta Ucrania: en 18 barcos de carga y 2.500 camiones, para ser precisos.

Por dos años, el interior del sarcófago se fue ensamblando en fases, incluido el sistema avanzado de ventilación con el que cuenta y las grúas robotizadas manejadas a control remoto con las que se desmantelaron las estructuras existentes y el reactor, una vez que la estructura nueva fue sellada.

Pese a la magnitud del desafío, Novak, la empresa francesa responsable asegura que nunca cayó en el pesimismo. En parte porque contó con el apoyo de un equipo de 12 expertos nucleares que había reclutado en todo el mundo, bajo la dirección del italiano Carlo Mancini.

Ellos no tenían filiaciones políticas ni de otro tipo y, una vez que lograran el visto bueno de los donantes de fondos internacionales, sus opiniones no podrían ser desestimadas. Por ningún motivo.

Tomó otros diez años preparar el terreno para la nueva estructura, en los que el principal temor fue siempre la amenaza de colapso del sarcófago existente.

Cuando comenzaron a trabajar, se dieron cuenta que las cosas estaban incluso peor de lo que habían calculado.

“Los soviéticos habían bajado las vigas en ese sarcófago mediante helicópteros. En realidad, toda la estructura del techo”, cuenta Novak.

Las piezas se habían bajado una a una, en lugar de como una estructura única.

“Era evidente que las vigas se estaban desplazando y la pared de la estructura se estaba moviendo. Llegó un momento en el que cualquier mínimo desplazamiento hubiera hecho que los soportes cayeran y, con ellos, el refugio entero”.

Por dos años, el interior del sarcófago se fue ensamblando en fases. Incluido el sistema avanzado de ventilación con el que cuenta y las grúas robotizadas manejadas a control remoto con las que se desmantelaron las estructuras existentes y el reactor, una vez que la estructura nueva fue sellada.

Colorario: Busca a los expertos, porque cuando tienes un Infarto buscas a un Cardiólogo.

Pensamiento:

“Una buena idea mal ejecutada se convierte en una mala idea”

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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