Un toque femenino en la Ciencia

Cuando Marie Curie recibió el Premio Nobel de Física, en 1903, desmitificaba la presencia de la mujer en el ámbito científico.

Además de ser la primera mujer en recibir este galardón, es la única persona en recibir dos Premios Nobel (le fue concedido en Química, en 1911) en distintos campos científicos.

El próximo 7 de noviembre se cumplen 148 años de su nacimiento.

Emigró de su natal Varsovia para ingresar en la Universidad de la Sorbona para formarse en Física y Matemáticas siguiendo los pasos de su padre y de su abuelo quedando siempre en los primeros lugares de su clase.

Se casa con el profesor de Física, Pierre Curie y juntos se dedican a investigar el origen de la Radiactividad utilizando el uranio. Ambos decidieron centrarse en los trabajos del físico Henri Becquerel, que había descubierto que las sales de uranio transmitían unos rayos de naturaleza desconocida. Este trabajo estaba relacionado con el reciente descubrimiento de los rayos X por parte del físico Wilhelm Röntgen. Marie Curie se interesó por estos trabajos y, con la ayuda de su esposo, decidió investigar la naturaleza de las radiaciones que producían las sales de uranio.

El 25 de junio de 1903 Marie publicó su tesis doctoral intitulada Investigaciones sobre las sustancias radiactivas. Defendió su tesis ante un tribunal presidido por el físico Gabriel Lippmann. Obtuvo el doctorado y recibió mención Cum Laude.

En un laboratorio muy rústico ambos descubren que el torio podía producir radioactividad. Tras varios años de trabajo constante, a través de la concentración de varias clases de pechblenda, aislaron dos nuevos elementos químicos. El primero, en 1898, fue nombrado como Polonio en referencia a su país natal. Polonia había sido dividida en el s. XVIII entre Rusia, Prusia y Austria, y la esperanza de Skłodowska-Curie fue nombrar al elemento con el nombre su país nativo para atraer la atención hacia su pérdida de independencia. El polonio fue el primer elemento químico nombrado por razones políticas y el otro, radio debido a su intensa radiactividad. Siempre trabajaron en estos años en un cobertizo y Pierre era el encargado de suministrar todos los medios y artilugios para que Marie trabajara. Pierre tenía temporadas de gran fatiga que incluso le obligaba a reposar en cama, además de que los dos sufren quemaduras y llagas producidas por sus peligrosos trabajos radiactivos.

En 1910 demostró que se podía obtener un gramo de radio puro. Al año siguiente recibió el Premio Nobel de Química «en reconocimiento de sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento.

Con una actitud desinteresada, no patentó el proceso de aislamiento del Radio, dejándolo abierto a la investigación de toda la comunidad científica.

Durante la Primera Guerra Mundial, Curie propuso el uso de la radiografía móvil para el tratamiento de soldados heridos. El coche llevaba el nombre de Petit Curie. Su hija Irène empieza a ayudarla con 18 años. El gramo de radio lo dona a la investigación científica; luego le darían otro que también donaría al Instituto del Radio de Varsovia. En 1921 visitó los Estados Unidos, donde fue recibida triunfalmente. El motivo del viaje era recaudar fondos para la investigación. En sus últimos años fue asediada por muchos físicos y productores de cosméticos, que usaron material radiactivo sin precauciones.

Curie, después de quedarse ciega, murió cerca de Salanches, Francia, por anemia aplásica, probablemente consecuencia de las radiaciones a las que estuvo expuesta en sus trabajos, el 4 de julio de 1934. En 1995 sus restos fueron trasladados al Panteón de París, convirtiéndose así en la primera mujer en ser enterrada en él.

Su hija mayor, Irène Joliot-Curie, también obtuvo el Premio Nobel de Química en 1935, un año después de la muerte de su madre, por su descubrimiento de la radiactividad artificial.

Lisa Meitner

Otras mujeres siguieron sus pasos, tales como Lisa Meitner (1878-1968). Fue una física austriaca que descubrió la fisión nuclear, hito por el cual su colega Otto Hahn recibió el premio Nobel en 1944, en un polémico caso que se cita como uno de los mayores ejemplos de cómo el comité del Nobel ha ignorado a las mujeres. Meitner trabajó durante muchos años con Hahn, quien era químico, y juntos descubrieron una serie de nuevos isótopos.

Meitner reconoció que al bombardear uranio con neutrones existía la posibilidad de una reacción en cadena de enorme potencial explosivo. Su informe tuvo un gran efecto en la comunidad científica, debido a que este conocimiento podría ser usado en una bomba, y a que estaba en manos alemanas en plena época de guerra mundial (1939).

Barbara McClintok

Otro gran ejemplo es Barbara McClintok (1902-1992). Fue una científica especializada en citogenética. McClintock estudió los cromosomas del maíz y cómo cambian durante la reproducción. En el proceso, desarrolló una técnica para visualizar los cromosomas del maíz y usó análisis microscópico para demostrar ideas genéticas fundamentales, incluyendo la recombinación genética durante la meiosis. Produjo el primer mapa genético del maíz, relacionando regiones de cromosomas con rasgos físicos. McClintock ganó el Nobel de Medicina en 1983 por el descubrimiento de la transposición genética, siendo la única mujer en recibir el premio en esta área sin compartirlo con nadie más.

Grace Hopper

En el área de la Computación se destaco Grace Hopper (1906-1992). Fue una ingeniera en computación estadounidense, doctorada en matemáticas en Yale, y oficial de la marina de ese país. Fue la primera desarrolladora de un compilador para un lenguaje computacional. Conceptualizó la idea de tener lenguajes computacionales que fueran independientes de las máquinas (o sea, que un lenguaje se pudiera usar en múltiples equipos), lo que llevó al desarrollo de Cobol, uno de los primeros lenguajes de programación modernos. Hopper es considerada así la “madre de Cobol”.

También se le atribuye haber popularizado el término “debugging” para arreglar computadores, ya que cuando trabajaba, en Harvard en 1947, debió remover una polilla que se había atascado en el computador, “des-bichándolo”.

La marina llamó a un barco “USS Hopper” en su honor.

Jocelyn Bell Burnell

Jocelyn Bell Burnell (1943) Es una astrofísica irlandesa que descubrió las primeras señales de radio púlsar, junto a su supervisor de tesis, Anton Hewish.

Hewish recibiría en 1974 el premio Nobel en física por este descubrimiento junto con Martin Ryle, quien desarrolló los telescopios de radio. El hecho de que se excluyera a Bell, pese a que fue ella quien hizo el descubrimiento, y que tuvo que insistirle a Hewish de que se trataba de algo importante (el científico atribuía la extraña señal a interferencia), causó nuevamente controversia en los Nobel.

Bell estudió física en la Universidad de Glasgow y se doctoró en la Universidad de Cambridge en 1969. Participó en la construcción de un telescopio de radio para estudiar quásars, que habían sido descubiertos hace poco en ese entonces. En 1967, descubrió una cosa rara en lo que recibían con el telescopio. Se trataba de una señales que pulsaban con gran regularidad, a un ritmo de un pulso por segundo. Al principio lo llamaron “hombrecillo verde 1“, al creerse que podría tratarse de señales extraterrestres. Años después el origen del pulso fue identificado como una estrella de neutrones que giraba a gran velocidad.

Pese a no recibir el Nobel, Bell recibió varios galardones de distintas instituciones astronómicas, y el título de “Dama” por parte de la Reina Isabel II. Hasta el año pasado, Bell se desempeñó como presidenta del Instituto de Física de Inglaterra.

Leancy Clemente

leancyclemente@gmail.com/@leancyclemente

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